El Palacio de Comares de la Alhambra de Granada

El Palacio de Comares fue construido con la intención de transmitir sensaciones y emociones. Lo mandó construir el emir Yusuf I en la Alhambra, cuando el reino Nazarí comenzó su etapa de auge, aunque fue su hijo Mohamed V quien lo terminó de edificar.

El gobierno próspero y fructífero de los nazaríes se ve reflejado en cada sala y patio de este hermoso palacio, por ejemplo, el Mexuar que servía de lugar para llevar a cabo las reuniones entre el consejo de ministros, aunque en el Siglo XVI fue modificado para convertirlo en capilla.

Los materiales predominantes utilizados para decorar las diferentes salas y espacios dentro del Palacio de Comares son la madera, el yeso y la cerámica. Se utilizan motivos geométricos y vegetales junto con la indispensable epigrafía presente en toda la Alhambra. Todo este despliegue decorativo fue realizado con la intención de plasmar la riqueza, la abundancia y la eternidad del reinado Nazarí de Granada.

Junto al Mexuar se encuentra el oratorio privado del emir, habitación desde la cual podía rezar y llevar a cabo sus quehaceres religiosos mientras disfrutaba de las maravillosas vistas del barrio del Albaicín de Granada. Aunque este oratorio tuvo que ser reconstruido en el siglo XX, aún guarda esa esencia y encanto que caracteriza al arte nazarí.

La fachada del palacio de Comares es una de las obras maestra del arte Nazarí debido a la perfección en la distribución del espacio que se logró aplicando las proporciones áureas. La epigrafía existente en la fachada conmemora la conquista de Algeciras por Mohamed V. Podemos observar en esta fachada el escudo de armas del Reino Nazarí de Granada rodeado por motivos vegetales tallados en el yeso.

Por otro lado, debemos mencionar el cuarto dorado donde los administradores y secretarios se encargaban de anotar las sentencias del emir. Sin embargo, el eje de este palacio es el jardín de Comares o de los arrayanes, cuyo estanque se hace protagonista de la estancia despertando todos nuestros sentidos; la vista se deleita en el reflejo del agua, que nos sirve como espejo y duplica las estructuras reflejadas en su superficie; el olfato se agudiza con el aroma de los arrayanes que se entremezcla con el juego de luces y sombras que su estanque causa en los muros.

La sala que antecede al Salón del Trono tiene un techo de madera en forma de barco invertido, llamada Sala de la Barca que, aunque se suele pensar que el nombre viene por la forma del techo, en realidad proviene del árabe Baraka, que significa bendición.

El salón del trono es el espacio más significativo del palacio de Comares, su decoración y su tenue iluminación, nos traslada a los tiempos en que la presencia del soberano daba todo su sentido a este espacio. Sus muros están decorados por yesería que los recubre y hace que parezcan tapices; la epigrafía recita versos del Corán, elegantes versos del gran Ibn al-Jatib que quedaron impresos en estos muros. La solería de este cuarto sirvió de apoyo a los más grandes del reino Nazarí.

La supremacía y la legitimidad del Emir, quedó plasmada en el techo de madera, cargado de simbolismo sagrado. Representa los 7 cielos del Islam, en cuyo centro se encuentra el trono de Dios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
¿Quieres más información?